jueves, 26 de enero de 2012

Remolino de colores en tu cabeza

Hay muchas maneras de afrontar el desarrollo de una idea. Para filmar algo, antes debemos tener una ligera imagen de lo que queremos conseguir, tanto en lo narrativo como en lo visual.

En Amelie, el pastel intenso, colores con mucha viveza pero sin ser agresivos. Como en un libro de cuentos o en un cómic.
Una estética contrastada de colores vivos. La fuerza de la vida y de la muerte. En Kill Bill se hace patente cómo utilizar colores para transmitir emociones y estados de ánimo.
Una estética contrastada pero con poco color. El pasado, lo gastado, la leyenda, el miedo. En 300, las gamas de marrones combinados con rojos intensos y dorados, consiguen una imagen épica y desgarradora.
EL verde, un color "underground", el color de los hackers. Combinado con el negro, hace de Matrix todo un paradigma de la estética "virtual".
El dorado natural del trigo. Atardeceres constantes y preciosos en Días de cielo. El color de la memoria y del tiempo pasado idealizado.
Blanco y negro contrastado, gran fuerza expresiva, menos distracciones y cierta atemporalidad. En Ciudadano Kane se aprecia el constante juego de luces y sombras.
El azul, un color frío pero muy íntimo, aterciopelado. ¿La tristeza? En Bleu, todo gira en torno a él...

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