
En Amelie, el pastel intenso, colores con mucha viveza pero sin ser agresivos. Como en un libro de cuentos o en un cómic.

Una estética contrastada de colores vivos. La fuerza de la vida y de la muerte. En Kill Bill se hace patente cómo utilizar colores para transmitir emociones y estados de ánimo.

Una estética contrastada pero con poco color. El pasado, lo gastado, la leyenda, el miedo. En 300, las gamas de marrones combinados con rojos intensos y dorados, consiguen una imagen épica y desgarradora.
EL verde, un color "underground", el color de los hackers. Combinado con el negro, hace de Matrix todo un paradigma de la estética "virtual".
El dorado natural del trigo. Atardeceres constantes y preciosos en Días de cielo. El color de la memoria y del tiempo pasado idealizado.

Blanco y negro contrastado, gran fuerza expresiva, menos distracciones y cierta atemporalidad. En Ciudadano Kane se aprecia el constante juego de luces y sombras.

El azul, un color frío pero muy íntimo, aterciopelado. ¿La tristeza? En Bleu, todo gira en torno a él...
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